Visionariosdel sur

Qué Sapa irrumpe en el teatro el Círculo de Rosario para ser parte del festejo de los 25 años de Juan Baglietto y Lito Vitale juntos. Talentos únicos  que emocionan, en un gran show en el que los artistas dialogan constantemente con su público. Baglietto  y Vitale además de tener una larga trayectoria de shows en común, son muy amigos y  esa conexión se nota en el escenario. Esta vez la cita fue en la ciudad natal de Juan, y sobre eso quisimos charlar.

JUAN BAGLIETTO
-¿Qué significa El Círculo para vos?
-Tengo muy presente mi primera actuación acá, que fue en el año 1982, a una semana de haber mostrado mi primer disco en Buenos Aires, en Obras. Ahí sí tenía mucho pánico, porque además las circunstancias eran muy particulares, yo toqué durante una parva de años en Rosario pero nunca había podido tocar en el teatro El Círculo, era como la Meca, como el sitio al cual vos querés llegar. Había estado tocando pilas de años y era la primera vez que podía tocar en este teatro.
– ¡Tiempos difíciles!
-Se dio un fenómeno con nosotros muy particular, porque no salían artistas nuevos desde hacía mucho tiempo, más del interior, ahí sí recuerdo el miedo que tenía. Eran tiempos difíciles. Ese título de todos modos se podría haber aplicado a muchísimos otros tiempos. En aquel momento era una especie de juego entre la tapa visual del disco y el nombre, porque la tapa era como una copia del afiche de la película El Pibe de Chaplin, en blanco y negro, estábamos sentados los dos en un umbral con el nenito que no era un nenito, ¡era una nena! y había una especie de juego: Chaplin tenía la película que se llamaba “Tiempos modernos” y lo de nosotros se llamaba “Tiempos difíciles”. Pasó lo que pasó y aquí estamos casi 40 años después (risas).
¿Cómo comenzaste con la música?
-Mi vieja, más que inculcarme, me mandó a las trompadas a estudiar guitarra. Yo tenía 5 años. Cosa que debo agradecerle profundamente, ¿no? Pero en ese momento cualquier cosa que te obligan a hacer no está buena. Después empezó a surgir en mí una cosa que fue imparable, digamos, pero al comienzo no fue que tenía una vocación. Después mis viejos me apoyaron. Mi abuelo, al que no conocí, era un tipo, por lo que me contaban, bastante severo.  Y mi mamá, siendo chica, quería tocar la guitarra, y él se lo impidió categóricamente, dijo “yo no quiero atorrantas en mi familia”. En rebeldía y en relación a eso mi mamá se afeita la cabeza (risas). Era bravísima, tuvo que andar los meses de verano con un gorro de lana. Fue así que me tuvo a mí, su primer hijo, y lo primero que hizo  fue mandarme a estudiar guitarra
-Juan Tolón ¿quién fue?
-Un personaje que yo hice. Viví de varias cosas, digamos, trabajé de un montón de cosas, desde empapelador hasta carpintero, ayudante de carpintero, en paralelo a ser músico: de che pibe, de sobrestante en obras, de dibujante, de un montón de cosas. Entre las cosas de las cuales viví y que más satisfacciones me dieron fue animar fiestas infantiles. Hice espectáculos para chicos durante 7, 8 años.  Los 7, 8 anteriores a mi primer disco. Grabé mi primer disco en el 1981, lo habré hecho desde 1974, eso me conectó, yo hacía ese personaje, era un muchachito que se vestía de jardinero, gorra, de pelo largo, que no usaba barba, ya que tener barba era generar demasiada distancia con los chicos. Fui muy feliz durante esos años de mi vida, haciendo este personaje que era Juan Tolón. En ese entonces, yo tenía una novia que animaba también fiestas infantiles y en un momento nos llamábamos Tilin-Tolon (risas). Muy naif lo nuestro. Me he encontrado con muchos chicos, bueno, que en su momento eran chicos, después me llevaban como dos cabezas y me decían: “vos animaste la fiestita de mi barrio”; eso está buenísimo.
-¿Qué te acordas de los inicios de la Trova Rosarina?
– A nosotros nos unió la necesidad, hacíamos música, veníamos de distintos lugares, teníamos inclusive algunas visiones en común y otras distintas, porque no todos tocábamos la misma música. Pero yo creo que fue la necesidad de sobrevivir a un medio que por aquel entonces no nos daba ni cinco de pelota, nos era absolutamente indiferente, nosotros tocábamos y hacíamos jodas, pero nos iban a ver 20 tipos, éramos pocos en  realidad. Una ciudad grande como Rosario tiene muchísimos músicos pero por aquel entonces nos conocíamos, y entonces armamos una asociación, un grupo para tratar de sobrevivir. La asociación se llamó AMI, Asociación de Músicos Independientes. Luego surgió La Trova, hubo algunos periodistas que le pusieron La nueva Trova en referencia a La Trova Cubana, pero nunca nos organizamos como tal.
-¿Podemos decir  que vos eras el arquitecto en la Trova?
-Yo fui el que tuvo la oportunidad de abrir la puerta y atrás mío vino un montón de gente que tenían talentos propios, cosas para decir por su propia boca,  fui como la cara visible de una cosa que era más grande, éramos un grupo de solistas, todos teníamos cosas para decir por nuestra cuenta.
-¿Cómo haces para tener la voz intacta, es un don?
-Tengo un don, también hay que saber cuidarla de todos modos, pero no hago grandes cosas digamos, no estudio canto, no hago vocalización, aconsejo que se haga eso de todos modos, soy como los curas haz lo que yo digo pero no lo que yo hago (Risas)  
-¿Y con la composición como te llevas?
-No soy muy compositor, he escrito algunas cosas, pero soy sobretodo intérprete y he tenido la gran posibilidad de poder trabajar con autores gigantes. Uno en Rosario tiene mucha cosa autoral muy seria, muy importante, he tenido la suerte de trabajar con gente muy grosa. Me considero un buen intérprete que tiene la capacidad de potenciar muchas veces alguna música más que los propios autores, las pongo más en valor que el mismo autor muchas veces,  y eso tiene que ver con un laburo, con una constancia, con un trabajo sobre las obras y también tiene que ver con que yo no canto cosas con las cuales no me sienta representado, digamos, no puedo agarrar una canción por más buena que esté, por ejemplo yo no sé cantar blues, no sé, admiro profundamente al tipo que canta blues pero  yo no sé hacerlo, ya lo intenté, y se lo dejo a los que saben. Es prueba y error casi siempre.
-Desde abajo del escenario, ¿Cómo ves al rock?
-Yo tengo otro oficio que es hacer producción técnica y laburar, armar escenarios para que otros artistas se expresen. Veo que ha ido cambiando mucho y que la cosa ha ido evolucionando, para mejor en muchos aspectos, quiero decir, hoy existe un nivel de tecnología que nosotros no teníamos. Inclusive me parece que -te estoy hablando de una de cal y una de arena- no digo que todo sea mejor, pero me resisto a la idea de que todo tiempo pasado fue mejor. Prefiero pensar que hay cosas que no entiendo, con las que no me siento representado, un poco por una cuestión generacional. Yo tengo 60 años hoy y es difícil que lo que haga un tipo de 18 me conmueva profundamente, o que esté  muy en sintonía con lo que a mí me pasa con la música. Es difícil, al revés lo mismo,  que un tipo de 16 o de 18 se sienta -los hay, ¡eh!- profundamente identificado con lo que yo hago musicalmente. Había cosas que estaban buenísimas, en los 70 o en los 80, y otras no tanto. Mis dos hijos mayores son músicos, Juliancito toca la batería conmigo y Joaquín que trabaja también conmigo, pero tiene un grupo aparte. Los dos cantan en sus proyectos musicales, les digo a la edad de ustedes yo no tenía la seriedad con la que ustedes encaran los proyectos ni esa conciencia de lo profesional y “profesional” está mucho más allá de que sea rentable o no, de ganar plata, lo profesional es hacerlo seriamente, son muchos más serios, no digo que sea general pero hay muchos músicos jóvenes. Yo escucho Lucas Sativa, que a mí me gusta, me gusta lo que hace Aristimuño, hay algunos artistas que me atraen, no son el común de los artistas que a mí más me gustan, como Spinetta. Yo crecí con los Beatles, Led Zeppelin y Charly García y todo eso, hay algunas cuestiones que me gustan, las que no entiendo prefiero decir no las entiendo, hay otras cosas que musicalmente me pasan lejos.
-¿Tenés algún sueño pendiente o sentís que la vida te dio más de lo que esperabas?
-Las dos cosas. Tengo que ser muy agradecido, la vida me ha puesto en un lugar de privilegio. Tengo cuatro hijos que son mi sol, me ha dado este oficio, he tenido la oportunidad a partir de la música de conocer un montón de lugares y conocer gente que de otra manera no hubiera conocido. Las madres de mis hijos, tengo dos chicos de distintas madres, las conocí a través de la música también, la música me ha dado  más de lo que yo imaginaba sin duda. Ahora sí, tengo proyectos y sueños, tengo proyectos musicales y otro proyecto con Vitale y otro con Jairo. También estoy haciendo desde mi otra profesión algunas cosas que me gustan mucho, que es hacer contenidos y diseños para espacios temáticos, para museos. Estudié arquitectura hasta 5to año, entonces me gusta eso y los proyectos que van surgiendo en relación a eso y tengo proyectos también de empezar cosas nuevas y dejar algunas otras que ya cumplieron su ciclo.
-¿Dibujando seguís?
-Todos los días de mi vida dibujo, no tengo un trazo artístico, lo mío es técnico, pero me comunico a través del dibujo muchísimo, yo hago puestas para otra gente, hago escenarios para otra gente y es el lápiz y el papel. Después sí,  la computadora y pasar la idea, pero la idea original sale del cuaderno, la hoja en blanco y un lápiz, en este trabajo me comunico mucho más con las personas a través del dibujo.
– ¿y yendo a la cancha?
Hace un tiempo que no voy, antes iba siempre. Yo vivía a 50 metros de la cancha, entonces toda mi infancia y mi adolescencia y hasta los 20 que me fui, vivía Jose Ingenieros y Boulevar Avellaneda, entonces mi casa, la casa de mi viejo, era el punto de reunión de los primos, los tíos, todos los que íbamos a la cancha, era un ritual, y para mí la cancha era mi viejo, los tíos, ir con la familia, era un plan increíble. Y morfábamos los domingos el asadito, los ravioles y nos íbamos a la cancha, era genial. Después, por suerte con mi viejo cambiamos esa compinchería que nos daba la cancha por la compinchería que nos empezó a dar la música y empecé a salir de gira con él. Nos íbamos de gira juntos, hasta que no se pudo subir más al bondi, hasta que tenía 75 ponele nos fuimos de gira. Lo disfruté muchísimo por suerte.  ¡Esto es la vida!

EL DÚO
-Hoy celebran con Vitale 25 años de equipo.

-Ya lo creo, hoy celebramos 25 años de estar haciendo shows y grabando discos, y es una celebración, porque lo vivimos con muchísima alegría, y porque seguimos disfrutando mucho de lo que hacemos, y seguimos teniendo un profundo respeto por el otro, por nosotros, en este equipo de laburo, y por la gente que hace el esfuerzo de venir a vernos.
-¿Cómo te sentís trabajando en equipo?
-No hay otra  forma. Hay laburos que son solitarios: el del escritor, el del pintor. Pero para muchas cosas, para la gran mayoría de las cosas está bueno juntarse, porque además de la mezcla, de la juntada, salen expresiones nuevas. Casi todo está inventado, digamos, con lo cual, lo que nosotros intentamos hacer es mezclarlo de la manera más particular posible.
-¿Qué influencia crees que tiene Lito en tu evolución musical?
-Muchísimas. Lito es un organizador nato. Además es un tipo súper activo, no puede parar de producir, de hacer, muchas veces te arrastra y muchas veces uno piensa “pará un poco, yo no te puedo seguir así”. Él influye mucho en mí de la misma manera que yo creo que influyo en él a la hora, por lo menos, de juntarnos a hacer música.
-¿Cómo sos con el tema de los detalles?
-Yo en algún aspecto soy hincha pelotas, nos dividimos la rompepelotez digamos, a mi preocupan mucho las luces y a él le preocupa mucho el sonido, nos llevamos bien, la verdad que nuestra buena relación está basada en potenciar las coincidencias y en dejar pasar las diferencias. Pero tampoco es dejarlas pasar, las discutimos, lo charlamos, yo pienso esto, o yo pienso esto otro. De poner en primer plano las coincidencias que son muchas por suerte. Los dos somos gente así, de familia, se nos pasó hace un rato largo la joda, y la verdad yo no lo veo como una pérdida, para nada. A ver, si tenes hijos, por ejemplo, y seguís en la caravana, me parece que no estás del todo entendiendo para qué lado deben ir las cosas. Pero no puedo ser tan pretencioso de decir que mi realidad es la única que sirve, pero si los hijos no te cambian la cabeza no sé qué hay que te la pueda cambiar. La verdad que creo que al lado de los hijos todo lo demás son boludeces.
-¿La dupla que tienen con Vitale tiene para muchos años más?
-Mientras nos de la cabeza y el cuerpo, y además disfrutemos y que no sea una unión por compromiso. Nosotros somos muy amigos inclusive mucho más allá de la música, somos amigos desde antes de tocar, y siempre decimos que vamos a preservar la relación de amistad antes, si la música empieza a conspirar contra nosotros, dejaremos la música y seguiremos siendo amigos.

LITO VITALE

– ¿Nervioso?
No, para nada, eso sólo si sucede que se rompe algo por ejemplo.
– ¿Cosquilleo?
– Sí, que te dan ganas de tocar
-Vos también estás ocupado en la parte técnica
-En la parte de sonido. De las luces se ocupa Juan con Hernán, yo me ocupo del sonido con Clau
-¿Cómo es eso de no tener un operador de sonido?
-Me acostumbré. Hace muchos años, cuando formamos nuestros primeros grupos, ensayabas ocho meses en tu casa o en la sala y lograbas un sonido ahí, pero después ibas a un concierto y sonaba cualquier otra cosa, no conocías al sonidista, los equipos eran algo que no tenían que ver con el desarrollo de lo que había sucedido durante los meses de ensayo. Entonces de a poco fui con mi familia, que siempre me ayudó mucho, comprando los elementos de sonido para que lo mismo que suena en el ensayo sea lo mismo que suena en vivo. Me fui acostumbrando a manejar el sonido con la mano izquierda  y así.
-¿Y cómo te la arreglas?
– Con auriculares tenés una referencia bastante buena. Hay muchos festivales grandes que desde hace unos cuantos años se mezclan desde adentro, ya no hay tanto mangrullo, es decir, a veces hay, pero otras veces no lo permite la cantidad de gente. Es un poco de costumbre y, además, algo que me interesa. A mí nunca me gustó delegar cómo me estoy escuchando yo, no quiero explicar cómo quiero las cosas sino que prefiero hacerlas yo, lo que puedo hacer yo, lo hago.
-¿Te gusta trabajar en grupo?
– Sí, es indispensable, es necesario, mucha gente del equipo es indispensable para trabajar, con Juan tenemos una dirección mutua y los demás son nuestro equipo.
– ¿En qué momento están de su relación artística?
-Nosotros hace muchos años que nos conocemos, más de 25, y en estos 25 también hicimos varios impases. Estuvimos, de hecho, 10 años sin tocar juntos. En el 2001 dijimos “bueno, paremos ahora y vemos si volvemos dentro de 10 años”. Y lo hicimos. En 2011 volvimos. Podemos decidir lo mismo dentro de 5 meses, descansar y volver. La verdad que siempre fuimos muy amigos y en esos 10 años que no tocamos juntos, nos vimos 250 mil veces. Nuestra relación no está basada específicamente en compartir nuestros conciertos sino que es una cosa más que nos une.
-¿Crees que influyó en tu formación o en tu evolución musical?
-Por supuesto que es parte importante del camino. Totalmente.
-Él nos comentaba que son amigos desde antes que comenzaran con la música.
-Desde el 78´ nos conocemos. Juan organizó  en este teatro mismo un concierto que hicimos con nuestra primer banda que se llamaba M.I.A, Músicos Independientes Asociados, que era una cooperativa de músicos y de técnicos de sonido. La nuestra era de allá, acá estaba A.M.I, la misma sigla. Íbamos conduciéndonos en todo el país, había otra en Tucumán, había otra en Santa Fe, en Rosario, en Córdoba. Era en el momento de la dictadura, hacer cosas culturales era un quilombo, había una persecución muy grosa. Entonces nos íbamos juntando, y conociendo los distintos lugares del país para hacer cosas, para posibilitar la producción de algunas cosas.
-¿Y qué más estás haciendo actualmente?
-Tengo muchas actividades de productor de eventos, ahora hicimos un disco, trabajo también en Nacional Rock, que es la FM de Radio Nacional que dirige Bobby Flores. Tenemos un programa de radio con Hilda Lizarazu, en la programación hay varios músicos  y con esos músicos hicimos un disco relacionado con el rock argentino. Laburamos con Juanse, Juanchi Baleiron, Antonio Birabent y el Zorrito Vön Quintiero.
-¿Cómo fueron tus comienzos?
-Como cualquier otro músico, con la familia, muy acompañado, los comienzos nuestros fueron en los años de dictadura, o sea que eran muy difícil transitar ese momento solo. Además empecé bastante de chico. Siendo muy joven tuve la suerte de tener un acompañamiento familiar muy fuerte, íbamos todos para el mismo lado. Éramos un grupo familiar muy unido, más mis viejos, que siempre se engancharon con la movida cultural.
-¿De chiquito que te gusta el piano y podemos decir que compones con él?
-Sí, de los 3, 4 años.
-¿Cuál fue la edad que supiste que podías componer?
-Desde muy chico, pero más seriamente de más grande, cuando ya empecé a tener los primeros grupos, a los doce, trece años.
-¿Imaginabas tiempo atrás algo de todo esto?
-Es mi sueño siempre hacer cosas y vivir de esto, estar en actividad. Nunca tuve sueños internacionales, me gusta mucho estar en mi casa, tengo hijos y me gusta estar cerca de ellos. No me gustan los viajes largos y todo eso, siempre armé mi actividad musical local, de cabotaje.
-¿Ahora estás produciendo eventos culturales también?
-De todo un poco. Tenemos un show con Juan y con Patricia Sosa llamado “Agitando Pañuelos”, que es sobre el folklore. También otro de canciones patrióticas, que hicimos en Mendoza. De todo, la verdad que un montón.
-¿El secreto de la vida?
-Primero, ser fiel con uno mismo, las cosas hay que hacerlas por la camiseta y no por guita. Después si tu actividad te permite ganar dinero bárbaro.-

MIA, Músicos Independientes Asociados
Fue la necesidad de un lugar, en plena dictadura militar, de músicos, artistas plásticos, gente de sonido. Surge porque cuando iban a ensayar a casa se tenían que quedar a dormir porque había toque de queda o peligro real de transitar a la noche, vivíamos en Villa Adelina, barrio barrio, era un lugar donde muy raramente no nos perseguían los militares a toda la actividad que hacíamos nosotros, y lo logramos hacer. La primera grabación que hicimos, que nos la hizo Carlos Melero, la empezamos a ofrecer, Jorge Alvarez era como el ídolo, y otros productores, y no nos fue simple. Como mi vieja siempre fue una organizadora, dijeron lo mejor es hacer una cooperativa y hacer todo nosotros, inclusive las tapas, las hacíamos de a una, era una cosa muy loca. Los redondos, los primeros discos, salen con el sello nuestro, que teníamos para prestar amigos, grabaron en nuestro estudio.
Encuentro en el Estudio con Lito Vitale – Canal Encuentro