Por Johana Báez, Camila Bettanin y Matías Senderey Fotografías por Yazmín Quiroga

Mariana interpela en muchos niveles a la vez. Nació en 1973, forma parte de una generación cargada de sentido. Publicó su primera novela a los 21 años, en 1994. Rompió una novela que no le gustó después de haber llegado a las mil páginas. En ficción, ha creado una suerte de terror con justicia social. En periodismo, eligió seguir la ruta del rock Junto a Martin Pérez y Claudio Zeiger está al frente de la editorial del Radar, suplemento central de la cultura que aparece todos los domingos en el diario Página12. Por si fuera poco, su cotidianidad también se sustenta dando clases en la Universidad Nacional de La Plata.

Mariana es una con la tinta del periodismo cultural y otra, en el terrorífico mundo fantástico. La música es uno más de sus escenarios, en el que pudo conjurar ambos registros. “Este es el mar”, su última novela publicada, introduce elementos fantásticos al mundo del rock.


ESTE ES EL MAR

– ¿Hay algo de tu pasado punk en Este es el mar?

– Yo soy muy rock. Escuché toda mi vida y desde muy pendeja y hay algo que siempre me pareció injusto en todo el fenómeno del rock, por lo menos tal como existía hasta hace 15, 20 años, y es cómo fueron borradas las chicas. Cuando yo era chica, el rock era la cultura juvenil más importante. Porque las chicas en muchos casos no hicieron música, toda su contribución al fenómeno del rock fue estar entre borrada y despreciada, ¿no? Yo no soporto el término groupie, me parece que no existe eso, son chicas que tienen ganas de estar con un músico, ¿qué problema hay? Pero me parece además que, sin las chicas que gritaban por Elvis, no existía Elvis. Elvis movía las caderas no para los varones, las movía para las chicas. Sin la histeria que producen los Beatles entre las fans, tendrían las mismas canciones hermosas (suponte), pero no hubiesen tenido el mismo impacto cultural. Las chicas los convirtieron en otra cosa. Entonces me parece que el fenómeno del Rock tiene dos caras, el músico y su banda y no-sequé, y las fans. Siempre fue 50 y 50, para mí las chicas siempre crearon a estos ídolos, tanto como ellos se crearon así mismos como músicos. Son necesarias, y son musas, y son inspiradoras no solamente de las canciones, sino de la estética, que es tan importante como la música. Me di cuenta después, cuando estás escribiendo no pensás estas cosas, esas mujeres que históricamente estuvieron en éxtasis por la música, desde la mitología, las que seguían a Dionisio, y las que entran en trance bailando. Hay algo de esa sensualidad de la música y el éxtasis y el poder mágico, de alguna manera, una genealogía, hasta ahora, son las mismas. Las que seguían a Dionisio hoy serían las fans. Son igual de peligrosas, eran re bestias ellas.

– ¿En términos filosóficos puede haber un cierto eterno retorno de Io mismo nietzscheano en eso de que son siempre las mismas?

– Si, son siempre las mismas. La misma entidad que toma diferentes formas, por eso tienen algo sagrado, porque lo sagrado puede cambiar de forma, pero persiste.

 – En la novela son hadas

– Lo pensé como una posibilidad. Si vos miras las fotos de Elvis, de los Beatles, los Stones, de Nirvana, de Guns n’ Roses y de Robert Plant, y si miraras las caras de las chicas, estarían lookeadas de otra manera pero imagínate si las caras siempre fueran las mismas, la misma chica en una misión de convertir a este músico en algo más que un músico, que es lo que en general pasa con las muertes jóvenes, eso tampoco tuve que investigarlo, es algo que lo sé porque yo leo de música y es algo que manejo periodísticamente. Pero si vos miras las muertes de estos grandes ídolos, son muy extrañas. Si vos ves la muerte de Kurt Cobain, se suicida una semana después de que desaparece y lo están buscando detectives privados, sabiendo además que él tenía un problema de adicción y no lo buscan en la casa, ¡el tipo se mató en la casa! Entonces, ¿Cómo nadie fue a la casa? Es una locura, es como si hubiese intervenido algo que no tiene que ver con la realidad, porque si a las cosas vos las pensás como una trama verosímil, decís bueno, va el investigador a la casa, ¿Y por qué no fue?. Lo de Lennon es raro, Lennon muere en los 80′, era la persona más famosa del mundo. Había ido a grabar, vuelve a su casa ¡solo!, sin guardaespaldas, una situación tan vulnerable. Era realmente la persona más famosa del mundo y se pone a firmar autógrafos. Hay de vuelta una escena muy preparada, yo leía todo esto y decía ¿Cómo? Cómo Jimi Hendrix muere ahogado con el vómito, 1967 0 68, todo el mundo estaba en cualquiera, pero también todo el mundo sabía bastante cómo cuidarse, que había que dar vuelta a la persona y nadie lo da vuelta. Jim Morrison, el misterio de que no esté el cuerpo, ¿Qué es eso? ¿Cómo que no se va a saber que es el cuerpo de él?, y te dicen “pero nadie viajó a reconocerlo”. iSon estrellas de Rock! iEs Francia nada más! Está bien, son los años 60 pero no se murió en Camboya que a lo mejor es más dificil de llegar, ies París! No iba a ser tan complicado que viajara su madre y reconociera el cuerpo. Hay un montón de cuestiones así. Y que se siguen repitiendo. Ahora, el libro salió la semana en que se suicidó Chris Comell (Mayo 2017), Y también es un suicidio muy raro, se mata solo, en un cuarto de hotel, después de un show, y se mata con una cosa para hacer gimnasia. Es muy violento el crimen contra sí mismo. Súper violento, y una vez más vos pensás que es sospechoso, es raro.

– En Chicos que vuelven aparecen los muertos, que vuelven

– Es un tema bastante común de la literatura de terror. Son zombies con mi estilo. Me gusta agarrar cosas que son muy del estereotipo del terror y retorcerlo para hacerlas que se parezcan a lo que a mí me interesa, o que sean mucho más contemporáneos y que puedan aplicarse a esta realidad de ahora, no que sean construcciones demasiado lejanas. Yo no puedo escribir un cuento sobre un castillo en las montañas. Salvo que sea un castillo turístico, que la gente va a visitar, que esté relacionado con algo concreto. En Chicos que vuelven la idea original con las desapariciones de jóvenes, que es una cosa que vos ves constantemente, forzada o no, era una idea muy inquietante. ¿Qué pasa si empiezan a volver, pero no como final feliz, sino que es la misma persona 5 años después pero tal cual idéntica a como fue cuando desapareció? El regreso de ese cuerpo, con este agregado esotérico si querés, pero que de alguna manera hace más tenebrosa esa ausencia. La fuerza específica simbólica de esa ausencia, que es una cosa antinatural, perversa. Entonces por eso vuelven perversamente como si no fuesen, en esta circunstancia.

– Se vuelve muy intolerable para la familia, para el entorno

 – Claro. Me gusta eso, desorganizar. Es un cuento de zombies, o de fantasmas, como quieras llamarlo. Pero está desorganizado porque está cruzado con nuestra historia, con nuestra realidad, con montones de cuestiones distintas.

– ¿Pensás en un lector que quisieras que te lea?

–  Siempre pensás porque sino no publicas. Pero es muy difícil decir quién te gustaría que te lea o por qué. Me gustan los intercambios que tengo con lectores jóvenes, en general, y tengo muchos lectores jóvenes por el tipo de cosas que escribo. No diría que pienso en un lector estas escribiendo, más que con vos, o sea, en algún lugar estás, por supuesto querés que alguien te lea, porque de lo contrario el proceso quedaría ahí y no saldría de tu casa, ni de tu compu. Pero eso es medio raro, hay muchos lectores que te sorprenden, que te leen y jamás lo imaginarias. Medio abstracto el lector para el que escribe también. Además, la lectura ocurre mucho después de que vos escribiste. Terminas un libro y hasta que se publica pasa 1 año y hasta que lo empiezan a leer pasa un 1 y medio, hay mucha distancia en tiempo entre el texto y el lector, te encontrás escuchando un texto que a veces ni te acordás. Gente que te habla de personajes y vos decís ¿Cuál era? O situaciones que decís, ¿y esto? Está bueno, me parece parte de la cuestión, que haya todas esas rarezas, esas impurezas en el intercambio.

-¿Te gustaría que te lean los sectores populares?

– Es dificil decir prefiero este lector. Todo lector es bienvenido. Para un lector que está en una situación que no es privilegiada, siempre está bueno que en esa situación elija lo tuyo. Porque tiene mucha más dificultad para encontrarse con la lectura no lo pienso en esos términos. Esos encuentros lo tengo cuando doy una charla en una escuela, en una villa, o el otro día tuve una charla que estuvo buenísima en una unidad penal, en San Martín y me tuvieron que leer y me tuvieron que hacer un reportaje público y es más gratificante, porque además tenés otro tipo de diálogo, menos literario y más real, real en el sentido de que te preguntan qué experiencias te llevaron a escribir eso, hay otras cosas mediando, pero en realidad un escritor quiere que lo lea todo el mundo, me parece.

– ¿Te pasa con los lectores jóvenes que se identifican con los personajes y buscan el diálogo por ahí?

– Siempre, es re difícil hablar sobre todo con lectores adolescentes en términos de ficción, quieren saber si te pasó eso, siempre, la pregunta es “¿te pasó? ¿Cuándo te pasó?” Pasa que en general no me pasó nada (risas) y les resulta decepcionante que no sea cierto. Porque el mecanismo de la ficción es mentiroso, entonces siempre cuando te enfrentas a la mentira es decepcionante.

– Cuando construís los personajes, ¿haces algún tipo de investigación o es puramente inconsciente en la escritura?

 – Depende el personaje pero en general no, en general es totalmente intuitivo.

– ¿Tenes un proceso de lectura posterior de tus propias cosas?

– Posterior antes de que se publique sí, leo mucho. Releer jamás, nunca, no sé nada.

– Es algo que sacas y no es más tuyo

– Solamente lo releo si me piden que lea algo en público, un fragmento o una cosa así, ahí lo vuelvo a mirar y digo AAAAA o me gusta, depende, pero no, nunca lo vuelvo a mirar, me da vergüenza.

– ¿Sólo con Io publicado o también con Io escrito y no publicado?

– No tengo mucho escrito y no publicado. Escribo medio sobre el pucho digamos y en general no me sobra nada. Tengo mucho imaginado y planeado, para futuro, pero después me siento y si no me gusta lo tiro, no tengo demasiado apego tampoco, tiré una novela entera, de 900 páginas, soy medio rara en ese sentido, pero si algo me parece que no funciona y no va a funcionar, fue, chau, no lo quiero ver de vuelta.


EDUCACIÓN

-¿ Ves un fenómeno de des-lectura?

-No, no necesariamente. Creo que es un problema específico del campo del literario, que tiene que ver con un apuro muy importante por escribir y publicar, cuando son cosas que tienen muchísima elaboración, bastante lentas, salvo que seas muy genio. La única forma de aprender a escribir es leer. Y leer es mucho trabajo también, leer bien, buscar qué te gusta, entender cómo van los mecanismos. La gente que es lectora y que no tiene ganas de escribir, me parece que lee mucho. Hay cosas que repetimos y no son ciertas, “hay menos escritoras mujeres que hombres”, mentira, es la misma cantidad o incluso las mujeres que escriben en este momento hasta les va mejor. Elena Ferrante, Laura Piñeiro, la autora de Harry Potter, la autora de Los Juegos del Hambre, la autora de Cincuenta sombras de Grey, son todas minas. Hay una cosa de decir, “bueno, las mujeres…” las mujeres están bien, paremos de victimizarnos porque estamos bien. ¿Y el que no te lee porque sos mujer? Bueno, ies un salame, ya se le va apasar!. El hombre que no lee minas porque son minas, tiene otro montón de problemas, el que menos me importa es ese. Y después también “la gente no lee”, yo veo todo el tiempo en el subte gente leyendo, leyendo cosas rarísimas, ayer mismo vi a una chica leyendo poesía de Aldo Pellegrini. El día anterior había visto una mujer grande leyendo Almudena Grandes. No se venden muchos libros porque hay un problema de crisis económica y hay un problema de crisis editorial y los libros son muy caros. Incluso los fenómenos de jóvenes como los booktubers, algunas de estas cosas que leen son medio horribles, pero no las van a leer toda la vida, va a llegar un momento que las aventuras de la adolescente enamorada del vampiro y fascinada con él, les va a parecer como que no les está hablando su experiencia. A mí lo que me interesa más es pensar que esa chica o ese chico tiene leída una saga de 1200 páginas. Tiene un entrenamiento de lectura. El tema de que se pongan adelante de una cámara y digan “este libro me gusta por esto y lo otro” y el nivel de obsesión con la lectura, hay muchos lectores adultos que no pueden acercarse a ese nivel de compromiso con un libro. Más allá de pelear con el material y con el tipo de cosa que están leyendo, ahí se están formando lectores. Lo importante, a esos lectores que ya están formados, es orientarlos, decirle, “mira, te va a gustar esto o esto otro”

– También está el programa de cada materia

-Es complicado eso, pero vos también podes fuera de la docencia sugerir. Seguís siendo un adulto responsable frente a un chico y hay cosas que el chico puede leer fuera del horario de clase. Si sabes que tus alumnos están leyendo Los Juegos del Hambre, podés darles el cuento de La Criada, una novela de Margaret Atwmood, que también es una distopía, un po-qui-to más compleja en temas, y en escritura ni hablar. Entonces podés intuir tranquilamente mmmm les va a gustar esto. Es importante formar lectores, gente que sepa qué darle. Posiblemente haya muchos docentes que ni se les ocurre darle el cuento de La Criada a una chica para que lo lea porque no lo conoce y no sabe que está traducido hace 40 años, y que la serie en que está basada la novela ganó todos los Emmys. O sea, que tu alumna que tenes ahí sentada adelante sabe perfectamente lo que es.


PERIODISMO CULTURAL

– ¿Y con Radar se busca eso, ¿no? Compartir una clave de lectura en la cultura

-Periodismo cultural para mí es tener una especie de conversación con los lectores y decir “esto está buenísimo por esto, por esto y por esto”. Tratamos de dar más que información, una valoración, “mirá, te recomendamos este disco porque nosotros creemos que está buenísimo” y explicar por qué. Para mí el periodismo cultural es eso, hacer como una especie de guía para la gente. De guía muy arbitraria también porque en general los gustos son de uno. Entonces tiene que ser algo que esté dentro de la agenda y que puedan conseguir, algo que puedan ver, y no que sea sólo un cuelgue nuestro nada más. A mí siempre me gustó conectar a la gente con los intereses, y también que lo que no le gusta lo pase, sin interés de enciclopedia ni docente, no te tiene que gustar todo, a mí no me gusta todo lo que sale.

-Acá sí es necesario el trabajo más colectivo, ¿no?

-Periodismo se hace con otra gente o no se hace directamente. Nosotros funcionamos porque somos 3 y somos muy diferentes. Entonces podemos tener reuniones donde un compañero me dice “no, esto tiene que ir porque tal cosa” y yo decirle “no, es una porquería” y un tercero y discutirlo y en la discusión misma vamos encontrando las causas o las no causas para hacer determinada nota. Por supuesto no discutimos así de todo porque es imposible. Pero dos por tres tenemos algún tipo de cosa. Después, también nos conocemos y es medio consensuado lo que va saliendo.

-Ahí también se juega mucho el lector ¿no?

 -Muchísimo, y la línea editorial del diario que está pensada en función al lector que tiene. El periodismo y la literatura trabajan con la palabra y con la escritura, y en un punto con la comunicación, ¡pero de manera tan diferente! que yo incluso no encuentro demasiada influencia estilística en lo que hago, si cierta exposición de las cosas, ¿no? una claridad, pero hay muchos escritores muy claros y que no son periodistas. Y después es medio imposible que no se te contamine eso, en general acá en Argentina la mayoría de los escritores trabajan de periodistas. Entonces, si, hay algo de cómo contar, que tiene que ver con cierta claridad y cierta información. Yo trabajo en literatura con mucha información, por ahí otros escritores no tanto, trabajan con más estilo, con más no se qué. Mi mundo propio tiene muchas referencias, no se si vienen del periodismo o del temperamento, antes de ser periodista ya me gustaban y me interesaban un montón de cosas, capaz que por eso decidí ser periodista y no otra cosa. Es raro pensarlo así, pero para mí son dos cosas muy diferentes. Después por supuesto, hay un periodismo con ambición literaria, en cómo contar algo. Incluso en el periodismo más seco. Todo tiene opinión, todo tiene subjetividad, no hay manera de que no sea así. A mí me gusta mucho leer crónica, leo bastante crónica, no la hago tanto, es muchísimo trabajo, y cuando tuve que escribir el libro de Silvina Ocampo me di cuenta de lo que era, de las 80 entrevistas que haces, usas 5. Pero el proceso es totalmente diferente y sobre todo laburas con datos. No le hacía una entrevista a una amiga de Silvina y después inventaba lo que decía. Ponía lo que decía lo más fiel que podía, cosa que nunca jamás te pasa en literatura, por suerte.