Por Lucas Elias

Matilda es esa banda pop que te saca a bailar con letras sensibles y melodías para dar el saltito en el lugar, sin despegar los pies del piso, moviendo la cadera, la cabeza (que para algo la tenés). Los brazos un poco arriba, no tanto, sos más sofisticado de lo que creías. Elegante, armonioso, toca Matilda baila el público.

Así eran sus recitales con hinchada propia y fiel hasta que nos encerramos para cuidarnos. Sobre el encierro, las conductas y la reconstrucción que se viene hablamos con Ignacio Molinos (Nacho) y Juan Manuel Godoy (Checho), dúo que forma la banda rosarina que canta local y suena global.

El año que viene cumplen veinte años tocando juntos, esperan poder festejarlo con un recital  que imagina este cronista tendrá invitados de la escena local a la que siempre están escuchando.

La banda pasó de un promedio de dos recitales por mes a tres streaming en ocho meses. Pero no pararon. Se asumen proactivos, y en este contexto le encontraron la vuelta. Compusieron y aprovecharon para ordenar material que subieron a las redes. También lanzaron una propuesta para que otros musicxs remixen la canción “Antiromántico” del último álbum y que saldrá compilado en un disco para fin de año. Tan pilas son que hasta grabaron y produjeron un videoclip que ya está disponible.

Checho vive en una casa con un patio chico y una terraza grande que descubrió como un lugar nuevo cuando llegó el encierro. Le puso plantas, una parrilla, la pintó y usó con dos hijos chicos y su compañera. Entre ellxs se inventaron modelos nuevos de diversión, “sino es el día de la marmota”, advierte.

Declara que esto del encierro es un bajón, con consecuencias variadas, pero tiene algo positivo. Poder pasar más tiempo con lxs niñxs, que es algo que en general los padres hacen poco porque la vida cotidiana es un hervidero de obligaciones cronometradas. Aprovechó y leyó, y en ese camino conoció a Dolores Reyes y su novela Cometierra. Cuenta que la escuchó en una nota, de sus siete hijas la más chica estaba contenta porque ahora podía pasar tiempo con la familia completa, una buena del encierro.

Nacho se declara medio ermitaño,  así que la vida no cambió tanto, confiesa. Tiene un estudio en la casa y plantas que cuida con esmero, parece que ya estaba listo para encerrarse antes del primer decreto. Cuenta que sí surgieron preguntas, para qué hacemos lo que hacemos y cuáles son las cosas que realmente uno quiere hacer y aquellas nos son impuestas. “Si pudimos pensar eso y sacar algo en limpio”, dice, “habrá servido de algo”. Pero, escéptico, duda que todos hayan podido tener tiempo o ganas de hacerse esas preguntas.

¿Cómo matar el tiempo? Mucha música, fue la salida para Nacho y Checho. Bandas viejas, cantantes ya conocidos, y un descubrimiento de algo que ya estaba en su radar, la banda chilena de los 80 Los Misioneros. Una serie y un disco los fanatizó en dúo. También bandas locales, uruguayas, Nick Cave, hay lugar para todos.

Nacho dirige el sello Mansión Mutante y está atento a todo lo que sale. Hace poco leyó una nota sobre producciones de Rosario y encontró artistas desconocidos. Así que, ahora que tiene internet y tiempo, se puso a escuchar a lxs pibxs de la ciudad que van produciendo contenidos.

No hicieron masa madre, ni kéfir. Nacho, pastelero amateur elabora con su compañera una torta de peras que esperamos probar algún día y que hace a razón de dos veces por semana reemplazando las galletitas del menú diario.

Checho se enamoró de lugares nuevos de la ciudad en la que vive desde que nació, nunca es tarde, ya se sabe. La rambla Cataluña, el parque independencia, espacios al aire libre a los que se acercó cuando al aislamiento aflojó y que promete seguir visitando.

Como vive cerca del parque independencia Nacho cuenta que cuando cae la tarde y se terminaron las actividades diarias, sale con su compañera a pasear, mira pájaros, aprecia árboles.

Cosas que siempre estuvieron, ahora se presentan distintas. No hay nada nuevo, cambió la percepción y entonces lo que siempre estuvo ahí tiene otra significación.

La terraza decorada por Checho y su compañera, los pájaros del parque independencia que mira Nacho en sus paseos de la tarde. Todo estaba ahí. “Descubrimos algo que teníamos cerca, y lo hicimos distinto, otro significado, una revelación”.

Con la materia inmutable, una percepción nueva y unos temones de Matilda, apostemos por la reconstrucción.