El que quiere ser exitoso en el mundo de la música, necesita formación y buenos instrumentos. Eso es lo que ustedes creen. Y están equivocados. A Matilda Pop esas limitaciones no le impidieron hacer música.


Por Johana Baez.

Mientras el país se venía abajo en el 2001, y nuestro presidente huía en helicóptero, estos chicos decidieron innovar. Más allá de la esquizofrenia colectiva, la represión policial, más allá de que las radios sólo pasaran canciones de protesta, podés crear. Le fueron aportando a cada letra de sus canciones un mensaje reflexivo sobre lo que acontecía; se arriesgaron a hacer tecno-pop: un movimiento muy poco conocido en esos tiempos y sometido a muchos prejuicios culturales.

“Nosotros no nos consideramos músicos como los clásicos que decían ser profesionales, nos volcamos a hacer lo que nos gustaba tanto sin tener mucha formación. Nos inspirábamos de otros que escuchábamos y de cosas que nos pasaban cotidianamente. Cuando éramos más chicos hacíamos canciones de amor, después con cuestiones políticas. Pero, no sólo partidarias, sino política con respecto a cómo vive uno, de qué manera se relaciona con los demás y qué cosas uno toma por normal y no lo son. Todo eso nos gusta hablarlo además de tocar e intentamos de alguna manera transformarlo en canciones. Tratamos de que esas canciones sean como un caballo de Troya. Esa es un poco nuestra idea.”

Matilda es un dúo tecno-pop, integrado por Ignacio Molinos y Juan Manuel Godoy. Vienen tocando juntos desde el año 2001, y tienen en su haber cuatro discos editados, su formato son las canciones pero, como dice Juan Manuel: “En vez de tocarlas como una banda convencional de batería, bajo, guitarra; lo que hacemos es grabarla con un teclado y producirlas con instrumentos virtuales desde la computadora”.

Newton & Pop

Isaac Newton decía que la primera fuerza ejercida sobre los cuerpos es la de atracción producida por la tierra; sin embargo Aristóteles sostenía que los cuerpos están en reposo hasta que una fuerza ejercida sobre ellos los impulsa, produciéndoles movimiento; lo desmintió Galileo quien aclaró que el cuerpo se pone en movimiento gracias a una fuerza ejercida, pero una vez terminado, el mismo sigue moviéndose en el lugar. Matilda Pop utiliza estos conceptos físicos para ponerlos en práctica, se trata de una fuerza de atracción sobre los oyentes que lleva inevitablemente al movimiento.

“La música que hacemos tiene que ver con la cuestión bailable, porque está bueno que la música genere baile y movimiento, pero a la vez consideramos que el mensaje de las canciones debe tener reflexión de cosas que nos suceden”, nos comenta Nacho.

Las influencias del grupo no son sólo musicales. Pero en éste terreno, las bandas en las que abrevaron para construir su estética son la del Electro Pop inglés de los años `80, como New Order, Virus y Los encargados. “Son bandas en las que confluimos los gustos para hacer Matilda. Pero, después cada uno tiene gusto propio, a mí me gustan los cantautores latinoamericanos como Víctor Jara, Eduardo Mateo, los Brasileros como Caetano Veloso, Chico Buarque, y Nacho tiene más que ver con la música post-punk, que es otro género que tratamos de fusionar en el estilo tecno pop y a partir de ahí armamos nuestra propia banda”, argumenta Juan Manuel.

“No somos del mismo palo, nos conocimos por unos amigos en común a fines de los años 90’, estos amigos tenían una revista y yo dibujaba. Juan Manuel escribía ahí, así que nos conocimos en reuniones y cosas así”, completa Nacho.

El encuentro fue en la casa de Nacho, uno de los integrantes. Un multi-espacio reducido y hogareño donde la banda ensaya y graba, que por alguna extraña razón llaman “La Mansión”

Nacho: ─Es un nombre heredado, cuando me mudé a una casa por primera vez había sido porque necesitaba más espacio para grabar música. Fuimos a un lugar que era todo lo contrario a una mansión (risas). Después me mudé a esta casa que comparto con mi compañera y se llama así. Acá es donde yo suelo trabajar grabando los discos nuestros o de otras bandas, en este lugar tengo mi sello “Soy Mutante”

–El proceso creativo de escribir las canciones, ¿implica enfrentarse a qué?

JuanMa: ─Implica dejar ver cosas que uno no le cuenta a todos. Exponerse, no solo desde lo íntimo, sino también exponer  lo que uno piensa. Igual, hoy en día todo el mundo se expone en las redes sociales, pero lo que nosotros hacemos es hacerlo bello y atractivo para compartirlo. Hay veces que agarro la guitarra y me sale un tema de un tirón. Pero el que piensa que es sólo inspiración esta al horno, porque hacer algo creativo también a veces es algo frustrante, porque te pones a pensar, ¿estoy haciendo lo correcto?, ¿esto que yo hago está bien?.

–Sus canciones parecen tratar algunas cuestiones filosóficas ¿Ustedes tiene alguna formación, o lecturas sobre el tema?

JuanMa: ─Tuvimos experiencias que nos atravesaron filosóficamente, como proyectos. Nacho participaba en la Biblioteca Anarquista y yo participé de un proyecto llamado Planeta X,  que era un colectivo de artistas con visión horizontal, que tenía que ver con el cooperativismo también. Entonces esas experiencias de trabajar en pares era muy enriquecedora, porque no solamente se compartían charlas, éramos diferentes bandas y se competía, de alguna manera eso nos fue formando.

–¿Cómo se involucraron en todo esto?

Nacho: ─Salió de las ganas de hacer música, después se fue condimentando con cosas que nos sucedieron en la vida. Uno todo el tiempo está pensando en las cosas que hace, también si vale la pena seguir haciéndolas, es una elección que durante la marcha se sigue tomando, que bien podríamos abandonar. Pero eso lo pensamos siempre, de qué manera nos vamos a manejar. En un principio hacíamos las cosas con las herramientas que teníamos, después a lo mejor, de algunas fechas sacábamos algo de plata y decidíamos que íbamos a hacer las cosas un poco mejor. En lugar de gastarnos esa plata en unos pantalones nos comprábamos herramientas.

JuanMa: Invertir. Sí, como cualquier otra actividad cuando uno se pone a hacer algo, inevitablemente eso genera un movimiento en vos, hace que te relaciones con otra gente, que de alguna manera lo aplicas a lo tuyo.

J:-¿Qué lugar ocupa la tecnología en la banda?

Nacho: ─Es nuestro medio para hablar, la música sintética que hacemos con la computadora. En este caso la utilizamos como medio para comunicar, hacer canciones de cosas que nos ocurre cotidianamente, no es algo netamente tecnológico.

JuanMa: ─El tecno pop es un género despreciado por la mayoría de la gente, ahora ya no tanto, pero en un momento lo fue, porque se lo relacionaba con lo superfluo, cheto, etc. Cuando empezamos con el primer disco lo hicimos con lo que teníamos en nuestras casas, las computadoras que compartiamos con nuestros hermanos (2001). El chico que tocaba en su momento con nosotros nos mostró un programa gratuito y a través de eso empezamos a hacer música.

J: -¿Cómo se preparan para los shows?

JuanMa:─No nos ponemos a pensar “che, ¿qué te vas a poner esta noche?” (risas). Tratamos de trasladar arriba del escenario lo que somos, dos flacos desgarbados, no muy agraciados, tocando música. Esas cosas se perciben, creo que a la mayoría le debe caer bien, porque a mí me resulta chocante ver una banda y que la indumentaria le quede contra-natura, es como forzado. No digo que no sea válido producirse para tocar, muchos personajes lo hacían como por ejemplo David Bowie, que lo ves y esta buenísimo. Sin embargo nosotros no somos eso, entonces no nos quedaría bien, así que optamos por ser sinceros. Apostamos a la producción, pero no la del glamur o la vestimenta, sino de la música propiamente dicha.

–¿Qué opinan de aquellos que piensan que su música se disfruta más consumiendo alguna clase de alucinógeno?

JuanMa: ─Creo que la música debe disfrutarse en todos los estados, se disfruta más cuando se está lúcido. Bajo los efectos de las drogas quizás opines que lo que escuchás está bueno y al otro día, lucido, lo volvés a escuchar y decís “che, esto es una porquería”.  Obviamente la música electro está relacionada con eso,  pero lo nuestro no es electrónica pura.

Nacho: ─No me parecen que sean necesarios, pero a lo mejor puede ser una experiencia enriquecedora. La verdad es intrascendente, me parece que la música te tiene que gustar, si el sonido y las canciones son buenas siempre te van a gustar.

J:– Con respecto a su laburo, ¿qué es lo que más critican y lo que más admiran?

Nacho: Uno es crítico siempre por una cuestión de querer hacerlo mejor; nada de lo que hicimos nos lo reprochamos a nosotros mismos. Nuestro primer disco es de canciones de amor, liviano; pero, en su contexto está bien porque teníamos 19 y 20 años. Con el tiempo fuimos cambiando la actitud. Con respecto al sonido, siempre estamos pensando que el próximo disco tiene que sonar mejor que el anterior.

–¿Cuál es la anécdota más original que tienen de alguna presentación?

JuanMa: ─ Bueno… hay muchas (risas). Yo recuerdo dos en un mismo lugar, El Sótano, que ya no existe más. Nosotros tocamos en la inauguración de ese lugar, en ese momento éramos un trío, recién empezábamos a tocar y tuvimos bastante suerte porque grabamos el primer disco rápido, el cual tenía una canción llamada “Ey”, que empezó a sonar en la radio FM del Siglo (nunca lo hubiéramos imaginado en ese entonces). Así que tuvimos un pequeño momento de “Mira esta banda” y nos invitaban a un montón de lugares a tocar, pero éramos bastante inexpertos. En ese contexto, nos presentamos en esa inauguración. En la presentación reproducimos las pistas con un CD para tocar en vivo. Resulta que la compactera era profesional de DJ’s donde podés manejar la velocidad, pero a la vez modificás el tono de la canción, por ejemplo RE pasa a estar en MI o en DO. Así que, cuando empezamos a tocar, no sonaba nada como debería, parecía que teníamos todos los instrumentos desafinados, pero no. Hasta que nos dimos cuenta, el papelón ya estaba hecho.